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domingo, 2 de agosto de 2015

El falso gótico barcelonés, Erik el Belga y el retablo de la Piedad

Autocaricatura, Tísner 1981
Seguramente, en más de una ocasión, habréis oído y leído que el barrio gótico de Barcelona tiene, en realidad, muy poco de gótico y mucho de falso. Tanto, que Avel·lí Artís Gener “Tísner” solía contar la anécdota siguiente: a principios del siglo XX, un turista que estaba de visita en la ciudad preguntó al empleado de una tienda del Ensanche dónde estaba el famoso barrio gótico, a lo que el empleado no supo contestar. En cambio, quién sí respondió fue el dueño de la tienda… ¡Sí, hombre…! ¡Es ese barrio que están construyendo al lado de la Catedral!

A la Catedral de Barcelona poco le queda de su etapa gótica. Aunque se empezó a construir en el siglo XIII en el lugar donde antes hubo una catedral románica, su fachada principal data del siglo XIX y se edificó a raíz de la Exposición Universal de 1888. En el año 1882 se convocó un concurso para la adjudicación de las obras que establecía, como criterio, que la fachada acabada siguiera el estilo gótico. 

Fachada de la Catedral en 1880, previa a la construcción de la actual
Una vez adjudicada la obra y financiada por Manuel Girona - con 1.000.000 de pesetas - se empezó la construcción pero, por lo que en su día me contó Xavier Theros, cuando las esculturas del Cristo y los apóstoles estaban a medio hacer, el dinero se acabó. Entonces, Manuel Girona (que era muy tacaño) encargó a un escultor funerario que las terminara, ya que era más barato que si lo hacía un escultor artístico. Por eso parecen hechas en serie, todas con el mismo molde. Por otra parte, Theros también me habló de la leyenda urbana según la cual las esculturas habían estado ocultas en las escaleras de la Catedral a la espera que alguien dispusiera del dinero suficiente para poderlas terminar. Al final, la obra se acabó con la escultura de Cristo en el centro de la puerta principal rodeado de los apóstoles a ambos lados de la puerta.







De todos modos, la fachada principal de la Catedral no es el único lugar con imaginería cristiana de una época posterior. También la hay en puerta de la calle de la Pietat que daba acceso al claustro y por la que actualmente no se puede pasar. Ésta, tiene un bajo relieve que representa la escena de la Piedad. Es decir, el momento en que la Virgen María muestra su dolor, abrazando el cuerpo sin vida de su hijo Jesucristo. Dicho relieve fue tallado en madera por el maestro alemán Michael Luschner en el siglo XV y ahora está a buen recaudo en el museo de la Catedral. En su lugar fue colocada una copia de plástico  después de que la banda de Erik el Belga intentase robar el relieve verdadero según el historiador Josep Maria Villarrubia Estrany






Esto, de todos modos, no acaba de cuadrar con la historia que también me contó Xavier Theros. Según él, el intento frustrado de robo tuvo lugar entre finales de los años 80 y principios de los 90, época en que El Belga ya había salido de la cárcel Modelo y se dedicaba a ayudar a las autoridades a recuperar las obras sustraídas. Además, según Theros, los ladrones fueron pillados en plena tarea por una patrulla de la Guardia Urbana. En cambio, Erik el Belga jamás fue atrapado en pleno robo. De hecho, él mismo explica en esta entrevista de Tamara Crespo que era el jefe de una banda organizada que trabajaba usando armas (incluso una vez resultó herido de bala durante un tiroteo con la policía alemana) y herramientas especiales realizadas por ingenieros de Valencia y que nunca fue detenido mientras perpetraba un robo.


Fuente: La Vanguardia 10/05/1982

René Alphonse Ghislain, apodado Erik el Belga, fue detenido por la policía española en Sitges en 1982, donde vivía entonces. De hecho, fue liberado el 22 de febrero de 1985 tras un acuerdo de colaboración con las autoridades para recuperar las piezas robadas. Al final, tras la devolución de 1500 obras, consiguió la libertad y la absolución de 14 juicios que tenía pendientes porque el delito ya había prescrito.

Erik el Belga en el momento de salir de la Modelo el 22/02/1985
Fuente: La Vanguardia 23/03/1985
Actualmente, vive en Málaga con su esposa y abogada Núria Gutierrez de Madariaga que, a su vez, es la autora de su biografía Por amor al arte, editada por Planeta en el año 2012. Ahora es un buen ciudadano que todavía ayuda a recuperar las cosas que robó.



domingo, 31 de agosto de 2014

Turismo de borrachera


Ayer éramos 2.000 (o más) entre vecinos de la Barceloneta, gòtic, Born, Raval, Ribera y otras partes de la ciudad. Todas hartas de aguantar el turismo de borrachera que se instaló hace tiempo y que, por culpa de la mala gestión del ayuntamiento, la cosa ahora está como está.

Cuando me instalé a vivir en Ciutat Vella (hace ya más de diez años)  poco me podía imaginar que hacer vida normal en el barrio, sobre todo en verano, sería tan complicado. Realizar tareas cotidianas como ir a la compra o dormir una noche de un tirón se convierten en toda una odisea. No hay sábado que no invierta casi dos horas en el mercado (repleto hasta los topes de turistas que no compran pero hacen muchas fotos) ni noche con gritos de guiris borrachos, que cantan bajo nuestro balcón, o de víctimas del clásico tirón de bolso. Y, por lo que veo, no se trata de una paranoia mía sino que es algo general. Barcelona, en los últimos años,  ha recibido una masa tan enorme de turismo que al final, no ha podido asimilar. De hecho, los números son alarmantes: 8 de cada 10 personas que pasan por la Rambla son turistas. Entre tanto, el ayuntamiento no para de vender las excelencias de una Barcelona de postal, tan alejada de lo que es en realidad.




Todo esto no ha ocurrido de golpe sino que ya viene de lejos. Por desgracia, poco después de instalarnos en el barrio vivimos en primera persona los problemas de tener un piso turístico low cost en la puerta de al lado. Nuestros antiguos vecinos decidieron marcharse al campo a vivir y vender su piso a un indeseable que lo alquilaba a cualquiera que viniera con ganas de sangría y paellador. Fue un año (o más) de tortura pero al final, tras llamar cada noche a la Urbana, los vecinos del edificio conseguimos que el negocio acabara clausurado y el propietario, al no poder sacarle el rendimiento esperado, no le quedó otra que vender la casa a una familia estándar que, por suerte, ahora son nuestros vecinos.

Ahora bien, por lo que parece, los casos de pisos turísticos con propietarios particulares en la Barceloneta son los menos ya que, según una noticia aparecida en el Ara, el 25% están a nombre de empresas. Cosa que hace sospechar que son los propios hoteleros quienes están detrás de este tinglado.

Al final, este turismo de alpargata que tanto ha favorecido nuestro ayuntamiento, poca cosa buena aporta a la ciudad ya que, gracias a él nos estamos transformando en un gran parque temático especializado en grandes juergas. Lo que conlleva a la desaparición de cierto tipo de comercio tradicional por otro muy distinto, sea de comida fast food, de copas de garrafón o, de latero de las Ramblas, para los guiris más tirados.


Para terminar, aquí os dejo el documental Bye, Bye Barcelona. Aunque ya lo incluí en el post sobre el caso Can Vies, explica muy bien lo que estamos viviendo ahora.