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domingo, 5 de febrero de 2012

La prohibición de pelear con espadas mágicas

En la última entrada del blog les hablaba de los recientes descubrimientos arqueológicos en la iglesia de Sant Just i Pastor. También les hablé de los tres privilegios de esta iglesia: el Juramento de Judíos; la Batalla Juzgada y el Juramento de Testigos (o Testamento Sacramental). Lo que no les conté acerca de la Batalla Juzgada es lo que ocurrió con una espada que fue propiedad de la familia Soler Vilardell. Es un caso documentado de utilización de una arma mágica en un duelo entre caballeros y, por tanto, ilegal.

Que los Soler Vilardell poseían una espada mágica lo sabemos gracias a textos medievales que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón. Sobre la forma en que el arma llegó a sus manos se sabe por una leyenda que dice lo siguiente: en la Edad Media un enorme dragón vivía cerca de Sant Celoni, en el camino que unía Barcelona y Girona, atemorizando a todo el que pasaba por allí. Hasta que un día, el valiente señor Soler Vilardell se hartó del dragón y decidió enfrentarse a él. Salió de casa con su espada de toda la vida y un mendigo, que le esperaba en la puerta con la excusa de pedirle limosna, le pegó el cambiazo si que el noble se percatara. Cuando se dio cuenta, el mendigo (que era San Martín disfrazado) ya no estaba. 

Gracias a esta espada el valeroso Soler Vilardell venció al dragón, aunque llevado por la emoción y los nervios se equivocó al recitar los versos mágicos que daban poder a la espada y él también murió. Pero este detalle ahora no viene al caso.



La cuestión es que los Vilardell poseían una espada mágica que fue utilizada ilegalmente en un duelo del privilegio de la Batalla Juzgada. Concretamente, en el año 1270, en un duelo entre los caballeros Bernat de Centelles y Arnau de Cabrera que fue anulado por Jaume I porque Centelles venció con trampas gracias a la espada de los Vilardell. El rey Jaume retiró la victoria a Centelles y declaró ganador a Arnau de Cabrera, que luchó honradamente.

Jaume I, que anuló el resultado de la justa

Con el tiempo y los años la espada fue cambiando de dueños hasta que llegó a los condes de Barcelona, previo pago a la família Soler Vilardell. Los condes la custodiaron como su posesión de más valor y la transmitieron, siempre, por herencia familiar. De hecho, aparece citada de nuevo en las crónicas medievales como una de las espadas de Pere el Cerimoniós.
 

martes, 31 de enero de 2012

Sant Just i Pastor: una iglesia con mucha historia





Hace unos días se publicaba en la prensa una noticia sobre los recientes hallazgos en la Iglesia gótica de Sant Just i Pastor (en la Plaça Sant Just) descubiertos gracias a unas obras de restauración para reparar un suelo de madera plagado de termitas.  Esta noticia, como verán, da veracidad a la historia que la situa como la iglesia más antigua de Barcelona. 

Según cuenta la leyenda, justo en el lugar donde se halla la iglesia, antiguamente existia un templo pagano dedicado al dios Mitra, el cual fetilizaba la tierra con la sangre del toro que él mismo mataba. Por lo que parece, los legionarios romanos practicaban este culto pero con una pequeña distinción. No era un toro lo que sacrificaban sinó cristianos que luego eran arrojados al Pozo de los Sacrificios, situado en la misma Plaza Sant Just. Luego, los familiares de los muertos, recuperaban sus cuerpos a través de unos pasadizos subterráneos construidos por ellos mismos aprovechando el camino de las cloacas romanas. Pasadizos que se convirtieron en las catacumbas donde se reunían los cristianos para enterrar a sus muertos y celebrar sus misas.

Esta historia se basa en que antes de construir la primera iglesia de Sant Just (en el siglo  IX) se hallaron unos conductos bajo tierra y cloacas de la Barcelona romana.  Pero nada indicaba que se utilizasen para recuperar los cuerpos de cristianos ejecutados. Esta primera iglesia cristiana recibió el nombre de Templo de los Santos Mártires y, en frente suyo, se construyó el cementerio. 

La iglesia actual data del siglo XIV y las recientes obras de restauración han destapado restos de edificios romanos de los siglos I y IV, restos medievales y entierros de la guerra de Sucesión de 1714. Concretamente, en la “capella del Santíssim”  ha aparecido un muro muy grueso del siglo I y también otro del IV. 


Así estaba la"capella del Santíssim" cuando acudí el otro día


También, cerca del altar se han encontrado restos de un muro del siglo IV y parte de una columna de granito que podría haber pertenecido a un primer templo católico de la época romana.


Finalmente, detrás del ábside han aparecido numerosos sepulcros de las víctimas del ataque de las tropas de Felipe V sobre Barcelona en el año 1714. Pero han sido tapadas para garantizar la seguridad del edificio.

Esta no es la primera vez que se hallan restos arqueológicos al hacer reformas en esta iglesia ya que, en el siglo XIX, se encontraron algunos de los pasadizos subterráneos que íban desde el centro de la nave hasta la  calle Palma de Sant Just.

Otra de las cosas curiosas relativas a la Iglesia de Sant Just es que antiguamente acogía tres privilegios:  el Juramento de los judíos;  el  Privilegio de la Batalla Juzgada y, en último lugar, el Testamento Sacramental.

El juramento de Judíos consistía en que cualquier juramento judío debía realizarse en esta iglesia.
El segundo privilegio, el de la Batalla Juzgada, consistía en que antes de proceder a un duelo entre caballeros, los contrincantes tenían que jurar  que utilizarían las armas pactadas para el duelo y que no usarían amuletos, piedras preciosas ni armas mágicas. Así como suena.

El tercer y último privilegio, el  Testamento Sacramental, permitía que los barceloneses que estuviesen en peligro de muerte pudiesen expresar a los testigos su última voluntad. Ese testamento oral se convertiría en válido si, en un plazo  máximo de seis meses, los testigos jurasen ante el altar de San Félix que el testamento se dictó de viva voz.  Este privilegio estuvo vigente hasta 1991, en que fue derogado.