lunes, 27 de agosto de 2012

Paul Naschy y el recó de la calma (Sitges)



Una parte importante de mis vacaciones estivales la he pasado en la residencia familiar de Sitges y, aunque la casa está un poco alejada del centro del pueblo, a veces me he atrevido a salir del recinto playa-piscina para dar un paseo. En una de estas ocasiones me acerqué con mis hijos hasta el emblemático recó de la calma. Por aquí, en 1971, paseaba Paul Naschy (o Waldemar Daninsky) acechando a sus víctimas en el rodaje del spot publicitario de la IV Semana Internacional deCine Fantástico y de Terror de Sitges .









Este spot se puede ver en el documental de RTVE para el programa “Cómo hemos cambiado”,  en su capítulo dedicado a la repercusión del cine en la sociedad española de los últimos años (en el minuto 5:30).

Ese año en el festival se presentaba la nueva película de Naschy Jack, el destripador de Londres que, según la crónica de Luís Vigil (publicada en el número 28 de Nueva Dimensión) fue la mejor obra española del certámen, aunque los efectos especiales fueran un poco de estar por casa y las actrices no supieran hacer muy bien el papel que les tocaba.


Portada de Nueva dimensión que incluía la crónica del festival
El aspecto actual de este espacio (formado por el conjunto del Cau Ferrat, el Palau Maricel de Mar i Maricel de Terra) desgraciadamente no tiene nada que ver con el que tenía cuando Paul Naschy rodó el anuncio 40 años atrás. Ni tampoco se parece a su aspecto inicial, cuando en 1892 Santiago Rusiñol compró una casa de pescadores en la que posteriormente fijaría su residencia-estudio y a la que llamaría Cau Ferrat.

El propietario del Palau Maricel de Mar, Charles Deering, en família en el Recó de la Calma (1914)

Así está desde hace 2 años







Este lugar emblemático de Sitges (en el que me casé hace una década) lleva más de dos años con la apariencia que les acabo de mostrar, además de mantener los dos museos cerrados durante todo este tiempo (Cau Ferrat i Maricel de Mar) por unas obras de  reforma que no veo avanzar. Según el Consorci del Patrimoni de Sitges no están paradas. Pero al menos, ahora han tenido la decencia de montar una exposición (en el Edificio Miramar) titulada “L’art modern, obres mestres del Cau Ferrat” con 151 piezas del museo que recomiendo ver. Evidentemente, hay muchos cuadros de Rusiñol, otros tantos de sus amigos Ramón Casas y Miquel Utrillo, Isidre Nonell y hasta los dos grecos adquiridos por Rusiñol en París y que a su llegada a Sitges (en 1894) fueron recibidos con ovación y un gran festín popular.

De todo esto, lo único que espero es que acabe bien, que pronto podamos disfrutar del Recó de la Calma y sus museos y que no ocurra en Sitges lo que le está pasando a La Rotonda en Barcelona.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Que ocurre cuando le plantas cara a Napoleón






En pleno barrio gótico, frente a la puerta de entrada al claustro de la catedral, está la Plaça Garriga i Bachs. Es una plaza muy pequeña con un monumento escultórico en medio y cuatro bancos a ambos lados, decorados en la parte del respaldo con mosaicos que explican que les ocurrió a los protagonistas del monumento.


Al ser un lugar muy turístico siempre está lleno de gente descansando en esos bancos sin prestar ninguna atención a lo que explican los cuatro mosaicos dispuestos a ambos lados del grupo escultórico. Siempre veo turistas allí sentados (o tumbados), con los pies molidos de tanto caminar, hidratándose el cuerpo con litros de agua, mapa en mano en busca de lugares interesantes para visitar. Pero lo que ellos no saben es que sus nalgas reposan sobre uno de esos lugares que les gustaría conocer. 

El  primero de los cuatro bancos, que me costó Dios y ayuda retratar sin gente sentada
 
Ese grupo escultórico y los cuatro mosaicos que lo acompañan explican que ocurrió en Barcelona cuando Napoleón entró en la ciudad, casi sin que nadie se le resistiera, en 1809. Digo casi porque hubo un pequeño grupo que tenía un plan para salvar la ciudad de los franceses y plantó cara al enemigo, aunque al final la cosa acabó mal, muy mal.


Este grupo de insurrectos quería parar la invasión napoleónica sobornando los guardias de la Ciudadela y de Montjuïc para que abrieran las puertas de la ciudad a un ejército español que estaría, escondido, esperando la llegada de Napoleón y los suyos. En principio era un buen plan pero los guardias de las fortalezas militares se chivaron y todo se truncó. Además, la cosa aún empeoró para un par de barceloneses despistados que no se habían enterado que el ejército español se había quedado a las puertas de la ciudad. Los dos chicos (Joan Massana y Salvador Aulet), creyendo que el ejército español había salvado la ciudad, subieron al campanario de la catedral para avisar con el toque de campanas pero no consiguieron hacerlas sonar porque los franceses las habían silenciado. Luego, los hombres de Napoleón acudieron a la catedral para apresar a los chavales y, aunque tardaron varios días en dar con ellos, al final los encontraron escondidos en el interior de los tubos del órgano. Acto seguido, se los llevaron presos para ser ejecutados (en la Ciutadella), el 3 de junio de 1809, junto a dos curas (Joan Gallifa y Joaquim Pou) y un militar, el subteniente José Navarro. 

Monumento a los mártires de la Independéncia
Este grupo escultórico con el ángel que lo corona fue realizado por los escultores Josep Llimona y Vicenç Navarro e inaugurado en 1941. Llimona esculpió el grupo de bronce (representando los momentos previos a la ejecución) mientras que Navarro realizó los dos ángeles de alabastro, en relieve. Por lo visto, antes, a finales del siglo XIX se realizó un primer monumento a los mártires de la guerra que representaba a uno de los curas en el momento de su ejecución al garrote vil (en bronce), pero la imagen era tan repulsiva que al final se decidió no hacerla pública y posponer el homenaje a esos héroes para otro momento.

Sobre los cuatro bancos con respaldo de cerámica, realizados en 1929 (en los que suelen sentarse los turistas), les diré que representan varias escenas de la entrada de Napoleón en Barcelona (reproduciendo unos grabados de Bonaventura Planella, de 1815). 

El segundo de los bancos, con escenas de la llegada de Napoleón


En el tercer banco se relata el momento de la ejecución de los 5 insurrectos
 
Cuafrto y último banco que relata el fin de esta historia
Para acabar, les contaré que en la placa conmemorativa (de la parte inferior del grupo escultórico) hay tres nombres más, a parte de los cinco ejecutados el 3 de junio de 1809 que aparecen representados en la escultura de Llimona. Esos tres sobrantes (Ramón Mas, Julià Portet y Pere Lastortras) fueron ejecutados más tarde, por haber tocado la campana de la catedral durante la ejecución de los otros cinco, en señal de llamada de movilización contra la invasión francesa.


domingo, 5 de agosto de 2012

El mediático Serrallonga



Grabado romántico representando a Serrallonga

Hace tiempo dediqué una entrada al bandolero catalán Perot lo Lladre  y en ella decía que era contemporáneo de Serrallonga, otro personaje ilustre del bandolerismo catalán del siglo XVII. Ambos tienen cosas en común y otras que los separan. Los une el ser nyerros (defensores de los derechos señoriales) siempre enfrentados a los cadells (que defendían los derechos de las ciudades) y la literatura popular. Uno aparece en el Quijote mientras que el otro protagoniza una obra de Víctor Balaguer.

Grabado representando a Perot lo lladre
Perot y Serrallonga eran los cabecillas de dos cuadrillas de bandoleros distintas. Perot iba acompañado de Joan Gili “Janot”, Jaume Alboquers “l’escolanet de Polinyà” y Gabriel Galí “Barceló,mientras que Serrallonga solía llevar consigo a Segimón Sala, Pere Sala, Tallaferro, Tallafusta , Petit Comí, Xafarroques, el Fadrí de Sau, l’Hereu Puig de la Vall, el Negre, el Guerxo, el Vermell y el Toca-sons. Este último tiene fiesta mayor propia en Taradell, que se celebra los días 24 y 25 de agosto.

Hasta aquí llegan sus coincidencias. Todo lo que viene después son diferencias entre uno y otro aunque murieron casi a la par. Uno en 1635 (Perot) y el otro un año antes pero lo hicieron en circunstancias muy distintas. Mientras Perot acababa sus días de la forma más banal estando en Italia al servicio del rey, Serrallonga lo hizo tras ser detenido, juzgado y condenado a morir de una forma muy cruel.

El bandolero Serrallonga nació en Viladrau y su verdadero nombre era Joan Sala i Ferrer (el apellido Serrallonga lo tomó años más tarde de la que sería su esposa, Margarida Serrallonga). Dado que su padre también era nyerro (Joan Sala) lo tuvo muy fácil para seguir el oficio paterno. Pero antes de iniciarse en eso del bandolerismo conoció a Margarida Serrallonga y se casó con ella. La pareja tuvo cinco hijos (3 niños y 2 niñas) y, mientras Margarida se quedaba en casa cuidando de la prole, Joan se marchaba por ahí a saquear y robar todo lo que podía. De vez en cuando volvía al mas familiar, dejaba embarazada a Margarida y se volvía al campo a hacer de las suyas. 



En una de esas huidas, en 1627, se marchó al Rosselló para escapar de los soldados de Felipe IV y se dice que, durante ese tiempo, asaltaba los carruajes reales que recogían los impuestos y luego repartía el botín entre los más necesitados. Por eso el personaje caía bien a las clases populares y pasó a la historia como una especie de Robin Hood catalán.

Años más tarde conoció a Joana Massissa, la que fue su última compañera. Juntos vagaron por las montañas hasta que los pillaron, el 31 de octubre de 1633, a la altura de Santa Coloma de Farners. Según parece, ella era una chica muy mona de la que Joan se enamoró (o algo así). Lo que no queda muy claro es si la raptó y se la llevó a la fuerza o bien la chica aceptó encantada y se fue con él a la aventura. Lo cierto es que las autoridades los detuvieron en el Mas Agustí y se los llevaron a Barcelona para juzgarlos.

Una vez en la ciudad los llevaron al Palacio del Veguer y los encerraron en la Sala de los Tormentos (en la actual Plaza de Sant Jaume). Allí hacían con los prisioneros lo que su nombre indica y querían practicar con el bandolero Joan. Pero se quedaron con las ganas porque con la sola amenaza de empezar la tortura Serrallonga confesó. Habló tanto que acabó delatando a 80 de sus compañeros.

A la chica, que estaba embrazada, la dejaron a parte y le prometieron que la liberarían si confesaba contra Joan. Ella aceptó y en el juicio declaró que estaba con él por fuerza y que había intentado huir en más de una ocasión.

Mientras tanto, Margarida Serrallonga también era detenida y encarcelada. Con ella prisionera y sus tres masos expropiados, sus cinco hijos se quedaron sin padre y madre que los cuidaran y acabaron repartidos entre los habitantes de los masos vecinos.

Joan Serrallonga acabó sentenciado a muerte, siendo previamente azotado en público, degollado y descuartizado. Su cabeza fue expuesta en un jaula de hierro en una de las puertas de la ciudad, cumpliendo con la tradición de mostrar los cadáveres de los sentenciados en señal de advertencia a todo aquél que intentara seguir sus pasos.

El bandolero Joan de Serrallonga siempre ha sido un personaje mediático, cuya historia se ha transformado en leyenda desde que Víctor Balaguer escribió “Don Joan de Serrallonga o los bandoleros de las Guillerías”(1858).


El texto de Víctor Balaguer se hizo tan famoso que, ya en el siglo XX, fue adaptado en formato de zarzuela por Francesc Pujols y estrenado en el teatro Tívoli el 7 de octubre de 1922.

Anuncio publicado en La Vanguardia del 28/09/1922

Cartel publicitario anunciando la obra

Por otra parte, también es protagonista de bailes populares, uno de los cuales data de principios del siglo XIX (de autor anónimo) conocido como “Lo ball d’en Serrallonga” que se canta y baila en las fiestas mayores de diversos pueblos de Cataluña y cuya letra llegó a ser publicada por Milà i Fontanals.

Si nos metemos en el campo audiovisual, en 1949 se estrenó en el cine la película “Don Juan de Serrallonga”, dirigida por el barcelonés Ricardo Gascón. Y ya más recientemente, de hace tan solo 4 años (2008), tenemos la miniserie “Serrallonga, la llegenda del bandoler” dirigida por Esteve Rovira y coproducida por TVC, TVE y Oberón Cinematográfica. Versión que fue adaptada al cómic por Niki Navarro (guión) y Quim Bou (dibujo) y editada por Glénat.

Cartel publicitario de la película estrenada en 1949

Publicidad de la serie emitida por de TV3

Portada del cómic, adaptación de la seriede TV3

Para acabar, les diré que a diferencia de Perot lo Lladre, que tiene gegant en Barcelona y una calle a su nombre, Serrallonga tiene figura de cera en el museo de las Ramblas donde lo pueden ir a visitar siempre que les apetezca.

El gegant Perot lo Lladre

miércoles, 1 de agosto de 2012

Adiós a "La casa de las mantas"

 
A principios de los años 40 del pasado siglo XX el señor Mira abría las puertas de “la casa de las mantas”. Un pequeño negocio familiar en el que con la compra de una manta te llevabas otra gratis y que creció  hasta acabar siendo un espacio emblemático de la ciudad. 


Anuncio publicado en La Vanguardia en el año 1943
 
Su ubicación “al ladito de la Caixa” en una calle (Jonqueres, 5) poco amigable para un establecimiento comercial, no supuso obstáculo alguno para un espectacular crecimiento que le llevó a ocupar 4.000 metros cuadrados de un edificio de cinco plantas que con el tiempo se amplió con el inmueble de en frente (donde se instaló el almacén). Esto ocurría en los años 70 y el responsable de tanto éxito era el hijo del fundador de la tienda. En esos buenos tiempos allí trabajaban 150 personas. Últimamente, en cambio, sólo quedaban 25 que hoy mismo han pasado a engrosar las listas de parados en las oficinas del SOC (Servei d’Ocupació de Catalunya).

Foto de ayer, 31 de julio, con la tienda ya cerrada
 
Hace unos días pasé por delante, vi los carteles de liquidación por cierre y pensé que era una pena que la casa de las mantas también sucumbiera a la famosa crisis. En fin, otro establecimiento histórico que vamos a perder y que pronto, cuando pasemos por ahí, habremos olvidado lo que en su día fue. Posiblemente, un nuevo Apple Store, un Zara, un fast food o algo por el estilo ocupará su lugar y legiones de barceloneses acudirán en masa a comprarse lo último en informática, un nuevo modelito de rebajas o se comerán una hamburguesa rica en colesterol. 

El pasado viernes, 27 de julio, leí en “El País” un articulo estupendo de Ignacio Vidal Folch sobre el fin de “La casa de las mantas” que me hizo pensar en la razón que tiene cuando dice que, en otros tiempos, “una visita a la casa de las mantas era la señal de un cambio vital, de que estabas empezando algo importante que solo quedaba firmado y rubricado con una buena compra de sábanas, mantas...” y sigue preguntándose “¿Cómo ibas a empezar una nueva vida sin una buena manta? Allí te vendían dos por el precio de una.” En mi caso, les diré que eso es cierto y que en la mansión ausente conservamos un par de mantas históricas, adquiridas por mis suegros cuando se casaron allá en los años 60 y que aún utilizamos.

Anuncio publicado en La Vanguardia en 1965
Yo misma acudí a “la casa de las mantas” hace un tiempo cuando nació mi primer hijo y se acercaba el invierno. Necesitaba una buena funda nórdica, bonita y barata porque la economía familiar no estaba para tirar cohetes. En la tienda me atendió una experta en el tema que me hizo mil preguntas sobre la cama receptora de la funda para poderme ofrecer la más adecuada a mis necesidades. Luego, con los datos que le proporcioné, me indicó que la siguiera por un laberinto de pasillos por los que me habría perdido de haber tenido que ir sola y, una vez llegamos al lugar de los nórdicos, me enseñó justo lo que necesitaba. Como dice Ignacio Vidal Folch, ese día descubrí que las dependientas de ese lugar “sabían mejor que uno lo que necesitaba y le preguntaban cosas inverosímiles...”. Pero gracias a ese tercer grado aplicado sobre mi persona me marché a casa justo con lo que quería. Una buena funda, calentita para el invierno, bonita y a buen precio.

Con las puertas ya cerradas, los propietarios colgaron este cartel de agradecimiento

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Nos fugamos de la cárcel?



Hace unos días, buscando información sobre el encarcelamiento de Joan Rull junto a su madre y su hermano en la Modelo encontré una noticia en el ABC del 14 de diciembre de 1933 con este titular:

"DE LA CARCEL DE BARCELONA SE EVADIERON AYER 58 RECLUSOS
Los evadidos abrieron una galería por la que se deslizaron a la cloaca."

Evidentemente me detuve a leerla y enseguida supe que era una historia hecha para ser contada en el blog.

La cuestión es que el 13 de diciembre de 1933 hubo una fuga masiva de prisioneros de la cárcel de Barcelona, la Modelo. Exactamente, 58 presos se marcharon por un boquete que abrieron en una de las celdas y que conectaba directamente con las cloacas de la ciudad. Esa fue la primera huída en la historia de la cárcel desde su inauguración en 1904, aunque no la última. Meses atrás, exactamente en marzo del mismo año, hubo un primer intento que fue abortado por los funcionarios de la prisión al descubrir un gran agujero por el que los reos pensaban huir.


 
Los responsables de este primer intento de fuga parece que no fueron descubiertos (o al menos yo no he encontrado más noticias al respecto) y, posiblemente, lo intentaron de nuevo pasados unos meses consiguiendo un éxito relativo. Y digo relativo porque pudieron salir de la cárcel aunque rápidamente fueron pillados, juzgados y otra vez encarcelados.

Imagen de la Modelo en 1943
Según la noticia, los prisioneros se fueron por una galería abierta en el interior de la  celda 184, ubicada en la planta baja y que estaba ocupada por Alejo Mas Vidal  (encarcelado por colocación de explosivos). 

Varios de los protagonistas de la huída estaban procesados por robo, atraco a mano armada y asesinato. Sus nombres, Ruano, Casterlena y Félix Vitali (autores del asesinato del joyero de la calle Salmerón, actualmente Gran de Gràcia); también, los responsables del atraco y asesinato del cajero del café del Oro del Rhin  Pedro Campón, Ballano y Lecarboure, junto a otros presos encausados por distintos asuntos como José Vidal Comas, Juan Freixas, Juan Yepes, Enrique Grau, Antonio Aguilar, José Pastor, Ángel  José Martorell…

La cosa empezó cuando un par de días antes de la fuga las autoridades policiales vieron una mujer sospechosa que merodeaba por los alrededores de la cárcel y que luego dejó caer un plano del alcantarillado de Barcelona. La señora se fue a toda prisa antes de que la policía le pudiera preguntar nada. Alarmados por este extraño suceso, los responsables de la prisión establecieron un servicio de vigilancia por si acaso ocurría lo que al final pasó.

Dos días más tarde, una pareja de la Guardia Civil que trabajaba vigilando el Frenopático de les Corts vio salir de una alcantarilla a un grupo sospechoso. Después de esto, decidieron intensificar la vigilancia en las alcantarillas cercanas consiguiendo arrestar a 26 fugitivos, entre los que se encontraban los asesinos del joyero de la calle Salmerón y los del cajero del Oro del Rhin. Otros no fueron descubiertos hasta el día siguiente cuando unos transeúntes los vieron salir de otra alcantarilla de la calle Calabria, ataviados como mecánicos. Asustados, los ciudadanos que descubrieron la fuga, avisaron a las autoridades temiendo que se tratara de los preparativos de un atentado anarquista. Acto seguido, se revisaron exhaustivamente las galerías de la prisión encontrándose a faltar 58 hombres en total.

Mientras en el interior de la cárcel se echaba en falta a un gran número de reclusos, guardias civiles de servicio en Les Corts vieron a una mujer introduciendo, en la boca de una alcantarilla, una nota (atada a un hilo) que indicaba a los fugitivos por donde debían salir a la calle con la frase “POR AQUÍ ES LA SALIDA” y, gracias a la cual, la guardia civil detuvo a una veintena de fugados.

En el interrogatorio posterior a la detención, todos declararon lo mismo: mientras paseaban por el patio se les acercó un desconocido que les propuso la fuga, a la que todos accedieron. En cuanto a la abertura de la galería en la celda de Alejo Mas Vidal, éste declaró ser el responsable aunque dijo que lo hizo presionado por el resto de sus compañeros. Al final, el asunto terminó con todos procesados y de nuevo entre rejas. 

Interior de la cárcel en 1939
La Modelo se empezó a construir en 1887 para sustituir la vieja Cárcel de Amalia, que se encontraba en el lugar que un día ocupó el antiguo convento de los monjes de Sant Vicenç de Paul (quemado en la revuelta del Torin) entre la Ronda de San Pablo y la calle Reina Amalia. En esa vieja cárcel, en funcionamiento desde 1839, malvivían hombres, mujeres y niños (desde los 8 años de edad) en deplorables condiciones. Por poner un ejemplo, les diré que aunque su capacidad era para 287 presos, casi desde el principio acogía a más de 800 y llegó a albergar un máximo de 1.494.

La cárcel de Amália
Paralelamente a la construcción de la Modelo se empezó a edificar el Asilo Durán en las afueras de Barcelona (donde hoy está la clínica Teknon), destinado a acoger los niños y niñas que hasta entonces habían estado en la Cárcel de Amalia, mezclados con los adultos. Las mujeres se quedaron en esa vieja prisión (Amalia) hasta su demolición, en 1936.

Interior de la capilla del Asilo Durán

La nueva cárcel para adultos recibió el nombre de “Modelo” porque debía ser un modelo de regeneración para el preso además de un modelo de seguridad, ya que desde la torre central se divisaban todas las galerías de los reclusos.

Vista de la Modelo en el año de su inauguración (1904)

La cárcel fue construida por los arquitectos Josep Domènec i Estapà y Salvador Vinyals basándose en un sistema celular y panóptico donde los presos vivían aislados unos de otros, casi completamente incomunicados. Inicialmente contaba con 620 celdas para preventivos (todas con retrete incluido) a las que se añadieron 200 más (para condenas sentenciadas) en una ampliación  realizada en 1908. Con tal confinamiento se pretendía que el reo tuviese tiempo suficiente para reflexionar sobre los delitos cometidos y llegase al arrepentimiento y su rehabilitación posterior.  

  
Con el tiempo, el sistema de aislamiento celular, que en un principio se creía infalible, acabó siendo más dañino que beneficioso y al final acabó por imponerse un sistema más flexible en que los presos podían tener una mayor interacción. Así, en 1933, cuando ocurrió lo de la fuga masiva, gran parte del sistema celular ya había desaparecido. Y vaya lo que interactuaron entre si para programar esa gran huída.

Grupo de prisioneros nudistas en el patio de la cárcel en 1933

miércoles, 18 de julio de 2012

El día que descubrí a Joaquín del Castillo Mayone


 
A veces, cuando busco información para escribir sobre un determinado tema en el blog, descubro personajes e historias fascinantes que me llevan a seguir tirando del hilo para encontrar, al final, cosas como la que les voy a contar. Así conocí a Joaquín del Castillo Mayone. Concretamente, investigando para la entrada de Ramón Montserrat y el origen de sus obras. Como ya dije en ese mismo post, una de las obras representadas por el marionetista Montserrat podría estar basada en la novela de Joaquín del Castillo “Adelaida o el suicidio”. Una historia romántica que cuenta un drama terrible sobre una joven de 18 años que se suicidó lanzándose  al mar, despechada por amor y que reproducía un hecho real ocurrido en Barcelona el 14 de abril de 1832.


De la vida de este hombre poco he podido saber, solo que fue un escritor barcelonés más bien mediocre, de carácter liberal, activo en la década de 1830. No sé si es barcelonés de nacimiento o bien de adopción, ya que en algunas fuentes he leído que era hijo y también sobrino de militar destinado en Cataluña (su tío era el teniente coronel Mayone). 

En cuanto a su labor como escritor, se le conocen una decena de obras publicadas entre 1826 y 1837, todas en Barcelona. Publicó las novelas  “La prostitución o consecuencias de un mal ejemplo” (1826); “El buen hijo y el matrimonio fraterno”; “Viage somniaéreo a la luna” (1832);  “Adelaida o el Suicidio” (1833) y “Ocios juveniles” (estas dos últimas, novelas románticas). También, un poema en cartas titulado “Exclamaciones de un expatriado” (1833); el manual sobre las relaciones de pareja “Atalaya observatoria de ambos sexos” (1833) y algunos manuales sobre lengua castellana.

También publicó las obras históricas  “El tribunal de la Inquisición” (1835) y “La ciudadela Inquisitorial de Barcelona o las víctimas del despotismo del conde de España” (1836);  un par de ensayos críticos con el clero titulados “Frailismonia o grande historia de los frailes” (1836) y “El fraile, o la reliquia entre ruinas” además de “Las bullangas de Barcelona” (1837), que era una recopilación de las siete bullangas (revueltas populares) ocurridas desde julio de 1835 (iniciadas con una corrida de toros que acabó con una gran quema de conventos) y octubre de 1837 en Barcelona, con la consolidación del régimen liberal.

El pueblo en plena tarea de quemar un convento

De las novelas, aparte de “Adelaida o el suicidio” (de la que me he vuelto fan desde que la descubrí), "Viage somniaéreo a la Luna” (escrito con "G" de acuerdo a la grafía del siglo XIX) me ha parecido interesante, tanto por ser una de las primeras novelas de ciencia ficción publicada en España como por su historia, aunque literariamente no sea gran cosa. Editada en Barcelona por la librería de M. Saurí y Compañía, en 1832, parte de este relato se encuentra reproducido en el libro “De la luna a Mecanópolis – antología de la ciencia ficción española (1832-1913)”, que se compone de 17 textos seleccionados por Nil Santiáñez-Tió. Entre ellos, además del ya citado de Joaquín del Castillo, hay otros de autores tan relevantes de la época como Leopoldo Alas (Clarín) con “Cuento futuro” (1886), Santiago Ramón y Cajal con “El pesimista corregido” (1905) y Miguel de Unamuno con “Mecanópolis” (1913).


Para entender el contexto en el que fue escrito “Viage somniaéreo a la Luna” debo decir que muchos autores españoles se iniciaron en el género de la ciencia ficción a raíz del éxito de las novelas extranjeras del mismo género. Julio Verne era todo un best seller en la España del siglo XIX y sus novelas se cuentan entre las más traducidas al castellano. Por eso, no es de extrañar que los autores españoles de la época quisieran emularlo escribiendo sus propias historias de ciencia ficción. De hecho, en cinco obras españolas del siglo XIX se narra un viaje espacial y entre ellas está Viage somniaéreo a la Luna".



Sobre el viaje a la luna relatado en la novela de Joaquín del Castillo hay que decir que no es real sino imaginario, ya que su protagonista (el argelino Ismael) se embarca en un globo aerostático (otra vez un tema recurrente en los siglos XIX y principios del XX) a la persecución de su hija Zulema que ha huido a la Luna junto a su amante-raptor (el francés Lambert), en ese mismo medio de transporte. Pero a medio elevarse el globo, Ismael se queda dormido y sueña que llega a la Luna donde al final encuentra a Zulema y Lambert. Pero el sueño no es así de simple sino más bien una pesadilla, por todo lo que le ocurre al pobre Ismael.

La novela empieza en España y, concretamente, en las propiedades de un tal Torcuato en las afueras de Córdoba. Allí es donde conoce a Ismael tras salvarlo de morir ahogado entre las aguas revueltas del Guadalquivir. Una vez recuperado del susto, el argelino explica a don Torcuato una extraña historia sobre su hija raptada por un militar francés y su viaje a la luna en busca de la pareja fugada. Según el relato, Ismael es un pobre hombre perseguido por la desgracia. Primero perdió a su hijo mayor, que fue reclutado por los turcos para luchar contra los rusos y jamás volvió. Luego, su hija se fue con un marino francés que el propio Ismael salvó de morir ahogado tras naufragar su barco cerca de su casa. Como Ismael no aprobaba el matrimonio por la diferencia de religión entre la pareja, los amantes decidieron huir en globo a la Luna y así se lo hicieron saber en una carta de despedida. Pero Ismael, no conforme con perder a su hija, salió en su búsqueda a bordo de otro globo aerostático. Y ahí empieza la parte de ciencia ficción de la historia, con Ismael durmiéndose  en el globo a media ascensión y soñando su llegada a la luna. En el sueño, los habitantes de la luna lo llevan al “depósito de rarezas” para pasar, después, por los hemisferios de la “tranquilidad” y la “intriga” donde finalmente encuentra a su hija aunque no consigue llevársela a la Tierra. 

Sobre la descripción del “depósito de rarezas” debo decir que es una de las primeras descripciones de extraterrestres en la novela europea del siglo XIX. Por lo que cuenta, este lugar es una especie de zoológico donde los lunículas llevan (por parejas) a los visitantes de otros planetas  para que se reproduzcan entre ellos. Allí se encuentran los mercuriolas (de Mercurio), los martícolas (de Marte), los venícolas (de Venus), los jupitícolas (de Júpiter), los saturnícolas (de Saturno) y  los uranícolas (de Urano).  Bien raros todos ellos. Por poner un ejemplo, a los mercuriolas los describe como unos seres miedosos que siempre están asustados y que tienen una bolsa (al lado del corazón) que se aprietan con una mano y cubren con la otra, a saber para que.

Finalmente y, justo cuando acaba de encontrar a su hija Zulema, Lamber lo envía de vuelta a la Tierra, cayendo a las aguas del Guadalquivir de donde lo rescata don Torcuato. Éste, atónito por todo lo que le cuenta Ismael, acaba por hacerle entender que nada de eso es posible y que únicamente puede haberlo soñado. Hasta aquí todo bien ¿no? Pues al final hay una sorpresa que en la antología de Nil Satiáñez-Tió no aparece al no estar la novela entera y que ahora mismo voy a explicar.

Cuando ya tenemos a Ismael  plenamente convencido de que todo ha sido un sueño, don Torcuato recibe la visita de un amigo (don Emeterio) que les cuenta algo sorprendente. La cuestión es que al volver de un viaje a Constantinopla, estuvo acompañando a un argelino (que había luchado en la guerra entre turcos y rusos) que al volver a su hogar encontró el domicilio familiar vacío. Según le dijeron los criados, su hermana y su padre se fueron cada uno en un globo y no volvieron jamás. Al oír esto, al pobre Ismael casi le da un pasmo y decide volver a su país lo más pronto posible pero antes de que pueda hacerlo don Emeterio aparece de nuevo con más sorpresas. Esta vez con una pareja de náufragos que acaba de salvar. El caso es que el náufrago les dice que una vez soltó un globo sin pasajeros para hacer creer al padre de su amante que habían huido en él y luego se fueron a pie. Este hombre resultó ser hijo de un señor llamado Lambert que se casó con la hermana de don Torcuato, doña Leonor Carbajal y Chaves.

La historia acaba bien, con Ismael entregando la dote a su hija antes de volver a Argel mientras Zulema y Lambert se quedan felizmente en Granada ya que ella se ha convertido al cristianismo y no puede (ni quiere) volver a su país. 


miércoles, 11 de julio de 2012

¡Ponga un Hematocrítico en su vida, por favor!



Hoy, por segunda vez desde que abrí el blog, no hablaré de nada ocurrido en el pasado lejano de mi ciudad sino de un acontecimiento reciente, de ayer por la tarde.

Ayer tuve la suerte de asistir (y participar en cierto modo) a la presentación de “El Hematocrítico de Arte”. Un libro estupendo que no es otra cosa que una selección de obras del tumbl de Hematocrítico, editado por ¡Caramba!



La cita era a las 19.00 de la tarde en la Central del Raval y los maestros de ceremonias Daniel Ausente  y Rául Minchinela. Ambos sometieron a Miguel Ángel (Hematocrítico) a un  interrogatorio de lo más divertido en el que hablaron de cómo se le pasó por la cabeza empezar el tumblr que ha dado pie a la publicación del libro; del proceso de selección de cada obra y de cómo se estruja el cerebro para encontrar títulos ingeniosos. También nos enseñó unas cuantas pinturas que se encuentran en situación de “stand by” por la gran dificultad en dar con un título adecuado. Entre ellas, una enviada por Rubén Lardín con el asunto de “Hemato, ¿Qué hacemos con esto?” y que, evidentemente, aún no tiene respuesta.

También nos reímos un buen rato poniendo a prueba su la agilidad mental para renombrar con gracia una selección de pinturas que no esperaba.


Los maestros de ceremonia con Hematocrítico entre ellos justo antes de empezar

En el mundo de Internet, Hematocrítico es un personaje mediático que ha traspasado fronteras haciendo del hashtag #tróspidos TT mundial al twittear en directo un reality de Cuatro que acabó alcanzando unas cotas de audiencia que jamás habría conseguido de no ser por la “ayuda” de Miguel Ángel.

Un reflejo de todo esto es el plagio descarado (si así se le puede llamar) que sufrió el tumblr de Hematocrítico en el programa Territorio Comanche, presentado por Cristina Tárrega en Tele Madrid. La cuestión es que un colaborador del programa tenía que probar el grado de imaginación de la actriz María Adanez a la que retaba a poner título a cuatro obras del tumblr de Hematocrítico. Todo ello sin mencionar para nada Internet ni el origen de esa idea. Esto lo descubrió Miguel Ángel por uno de sus seguidores que le envió el vídeo del programa y ayer nos lo contó y también mostró.

Por suerte, descubrí a @Hematocrítico hace un tiempo (no mucho) a través de twitter, gracias a @absence que conoce muy bien mis gustos y sabía que me iba a fascinar. La verdad, es que el día que descubrí su tumblr me pasé horas enteras riendo sin parar y así se lo hice saber. Desde entonces que me considero su más fiel seguidora, aunque seguro que muchos más opinan como yo, a juzgar por lo llena que ayer estaba la Central del Raval. Pero también hay personas que no aprecian tanto lo que hace como él mismo nos explicó poniéndonos como ejemplo un foro de arte en el que le dijeron que en época de Cristo no existía el tai-chi en referencia a este hematocrítico renombrado como ” Cristo haciendo Tai-Chi ” (Der Messiah morgen sporten) de  Hans Holbein. ¡ Y a mi que me da la risa!




En fin, pónganse a Hematocrítico en la vida y verán los museos con ojos muy distintos a como los han visto hasta ahora. Lo digo por experiencia própia.