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martes, 15 de enero de 2013

Hablando con Gallardo sobre Makoki y la basca


 
En 1933 más de 50 reclusos de la cárcel Modelo de Barcelona intentaron una fuga espectacular de la que ya hablé en su día. Muchos años después, en 1978, otra gran huida acaparaba los titulares de la prensa barcelonesa. Algo más tarde, Gallardo  y Mediavilla  publicaban  “Fuga en la Modelo” por episodios en el “Víbora”, mientras que el capítulo de “La fuga de Emo” aparecería más adelante en un álbum aparte. Yo, por aquél entonces,  era una niña que fantaseaba con las aventuras de “Esther y su mundo” (Purita Campos) y desconocía por completo el Víbora, Makoki y a Miguel Gallardo. Suerte que más tarde lo descubrí. De no haber sido así me hubiera perdido las grandes cosas que ha hecho. Las más recientes, “María y yo” y “Emotional world tour”. Esta última junto a Paco Roca.



 

“Fuga en la modelo” relata las peripecias de la basca de Makoki para traer de Marruecos un alijo de hachís y hacer con ello un negocio redondo. Lo que ocurre es que el Emo, el Cuco y el Niñato no son más que una panda de inútiles, despojos de la sociedad, nada más lejos del  profesional narcotraficante. Con una gente así, lo normal es que el plan acabe en desastre total con uno de ellos encerrado en la Modelo (Emo en concreto). Luego intentará fugarse (acompañado de otros reclusos) con la ayuda de Makoki desde el exterior de la prisión.

En 1981 la editorial Laertes recopiló, en un  único tomo, las historias de “Fuga en la modelo”. En 2009 fue editada de nuevo por La Cúpula y en 2012 reapareció en el integral “Todo Makoki” publicado por Mondadori  en su colección “DEBOLS!LLO”. Cuando esto ocurrió yo ya pensaba en esta entrevista y confieso que me hubiera encantado acompañar a Gallardo y Mediavilla el día que salieron de ruta por la ciudad para visitar los lugares frecuentados por sus personajes. 

Contraportada de El Víbora, núm. 22 anunciando el álbum

Edición de 2009 por La Cúpula
La idea de entrevistar a Gallardo acerca de esta historia me llegó una vez colgado el post sobre la fuga de 1933 tras una conversación sobre Makoki con Absence. Dejé la idea ahí, medio aparcada, pero  no fue hasta hace un par de semanas  que me decidí a contactar con él y Miguel aceptó rápidamente. El día convenido me presenté en su estudio para hablar de ello y, también, de otras cosas que al final me contó….

 
Miguel Gallardo.- Ya que me preguntas sobre “Fuga en la Modelo” recuerdo que había una leyenda urbana... Bien, me imagino que eso sería. Resulta que Berenguer enviaba muchos “Víboras” a la Modelo y uno de ellos fue este. Pero como el título era el que era ... Le  cambió las tapas y le puso otras con un título nuevo, algo así como “Las aventuras de…”.
 
En el cómic había una viñeta en que salía parte de este mapa y se decía que en él se veía una puerta que en realidad ya no existía (porque estaba tapiada) y que gracias a ese plano hubo gente que se fugó. Pero eso es algo difícil de creer. 
Plano publicado en el número 22 del Víbora (que no aparecía en la historia de "la fuga")


Roser.- La idea de hablar en el blog acerca de “Fuga en la Modelo” se me ocurrió por otra entrada que hice el año pasado sobre la primera gran fuga de esta prisión, en 1933. Después de eso, un día Dani me recordó esta historia y pensé que sería bueno hablar contigo de ello. 

Gallardo.-  Por aquél entonces hubo una fuga multitudinaria...

Roser.- Bueno, en realidad creo que hubo tres de sonadas. Una de ellas en 1978, poco antes de que vosotros hicierais esta.

Gallardo.-Es que cuando Makoki... Antes ocurrían cosas muy gordas como el atraco al Banco Central, el golpe de Estado... Todo era muy a lo grande. 

En cuanto a la documentación gráfica que teníamos para hacer esta historia te diré que era mínima. Y es curioso porque el otro día me escribió una persona (que había visto la historia a través de nuestro Facebook) y me decía que la Plaza de Bib-rambla de Granada estaba muy bien dibujada, calcada a como es en realidad. En cambio, nosotros sólo teníamos una postal de Granada donde aparecía esa plaza y fue en lo que nos basamos para dibujarla. 
 


No teníamos fotos ni forma de conseguir información al respecto. Bueno... Cuando hice esto fui a la hemeroteca (en la Casa de la Ardiaca) y conseguimos algunas fotos de la Modelo como las de estas viñetas. Eran fotos aéreas y vistas generales del exterior. 


Y esto de aquí lo dibujé por descripciones que nos hacía gente que conocíamos que había estado prisionera en la Modelo.


Para cada aventura que los personajes iban pasando (Granada, Málaga, Madrid...) sólo teníamos como documentación una foto o una postal pero nada más.
Málaga



Roser.- ¿Y Cómo conseguisteis los planos de la cárcel?

Gallardo.- Juanito Mediavilla tenía la idea de volar la puerta de la Modelo y conseguimos los planos por pura curiosidad. Como no encontrábamos nada sobre la cárcel (sólo teníamos un libro pequeñito con algunas fotos) fuimos al Colegio de Arquitectos a ver si conseguíamos algo... Y sí, nos dieron los planos. Hasta nos hicieron fotocopias para que nos las pudiéramos llevar.

Roser.- Yo creo que ahora no os los darían tan fácilmente.

Gallardo.- Ahora seguro que no.

Roser.- Dejando a un lado el tema de la Modelo, si retrocedemos a una de las primeras aventuras de Makoki, “Noche de Masacre”, creo que resume muy bien la esencia del personaje. Aquí Makoki entra en Zeleste, pega a los músicos, les arrebata la guitarra y se sube al escenario a tocar. Mientras, entre el público hay alguien que dice “... no he visto nada tan punk”  

Gallardo.- En 1977 yo trabajaba en el Disco Express, que era la revista donde se publicó Makoki por primera vez. Era la primera época de “la movida” y al primero que llamaron punk era a Ramoncín pero sólo lo era porque acababa de hacer la mili e iba rapado. En España se escuchaba la música (poca) que llegaba de fuera aunque punks aquí  aún no habían. Makoki lo era porque nadie sabía cómo era ser punk. Además, todo esto salió de la mente de uno de Burgos, que es lo menos punk que hay. Juanito había estudiado en un colegio de Maristas y tenía en la cabeza todas estas cosas. Toda la violencia que aparece en Makoki es muy de Mediavilla. Si ahora saliese Makoki y se lo mirasen un poco con lupa seria políticamente incorrecto. 

Roser.- En 1994 acabaste con Makoki. Mataste al personaje. Pero antes de hacerlo ¿Comentaste tus intenciones con Mediavilla?

Gallardo.- Es posible que sí que hubiéramos hablado de ello. Si hablé de eso con alguien seguro que fue con él. Haciendo Makoki fuimos tres: él y yo y antes con Felipe Borrallo (que es con el que estábamos medio peleados). En esa época Juanito quizá ya se había marchado de Barcelona y estaba instalado en Burgos.

Roser.- Si Makoki aún siguiera vivo ¿Volverías a hacer lo mismo? Quiero decir lo de matarlo...
  
Gallardo.- No... Porque ahora estoy en otras cosas... Para mi Makoki es algo de hace muchos años. En 1994 aún estaba algo vivo por todo eso de la revista que habían sacado y tenía ganas de matarlo de una forma digna por las historias que habían aparecido en la segunda época de Makoki (en la revista de Felipe).

Roser.- Te refieres a las historias que no hiciste tú...

Gallardo.- Bueno, el dibujante sí que había trabajado para nosotros. Había hecho “OTAN sí OTAN no”. Era un tipo de Lleida que conocíamos... Pero en esa revista de Borrallo sacaron un Makoki en chándal… Entonces pensé que lo mejor era acabar con ello. También era un desafío para mí hacer una historieta de Makoki (que básicamente los guiones eran de Mediavilla) toda hecha por mi (dibujo y guión) siguiendo el mismo estilo. Además, también quería ver qué le había pasado al barrio en esos 20 años.


Roser.- ¿Tienes previsto publicar alguna edición integral de todo "Niñato"?

Gallardo.- Los dibujantes no pensamos en estas cosas. Eso son ofrecimientos de las editoriales. A mi me vinieron de Mondadori y me dijeron que en “DEBOLS!LLO” estaban haciendo personajes de la transición y del cómic español importantes y que creían que Makoki lo era. Acepté el ofrecimiento y a partir de ahí nos tuvimos que poner de acuerdo con Glénat y el Víbora, ya que La Cúpula es la que lo tiene todo. 

Del Niñato hay dos épocas. Empecé con el personaje una carrera individual en “Los sueños del Niñato”, donde me puse a experimentar cosas nuevas. Como Makoki no era mucho mi historia aproveché las aventuras del Niñato drogándose para hacer algo más de fantasía, estirarme más con el estilo y hacer cosas distintas. Aquí los guiones eran míos e hice todo tipo de locuras con el personaje y los fondos. A partir de aquí yo ya tomé otro camino. Pero la parte del Niñato que corresponde a Mediavilla era de un rollo muy “Vaquilla”.



Roser.- Eso te quería preguntar y casi se me olvida... ¿Para describir los personajes de Makoki y la basca os inspirasteis en personas reales?

Gallardo.- Sí, si... Era gente que conocíamos. El Niñato estaba inspirado en un conocido de Mediavilla y muchas de las historias que relatábamos eran palos reales que había dado. Siempre cuento que creamos al Niñato porque en el Víbora no podíamos poner a Makoki (Berenguer no lo quería en su revista porque ya había salido en otra). Entonces, para acompañar a toda esa basca necesitábamos a un pívot y así creamos al Niñato. Si te fijas tiene la misma cara que Makoki. Salió en la época de los delincuentes que había entonces e hicimos con él una transposición de este tipo de gente. Era una generación que había descubierto la heroína, gente de barrio. El Niñato era el único personaje de todos ellos que tenía padres y casa. Es decir, que sabíamos dónde vivía. Lo único que no sabíamos de esos delincuentes es como hablaban, el argot que utilizaban… Y es por eso que el Niñato no habla. 


Roser.- Para acabar y cambiando de tema... En 1981 se celebró el primer Salón del Cómic y a ti te encargaron hacer el cartel ¿Cómo viviste ese primer Salón?

Gallardo.- Unir la profesión para hacer el primer Salón fue algo complicado.  Para ello se formó una especie de comité y hubo una chica (con la que yo salía) que tuvo un papel  importante en ello. Ella trabajaba en política (en la UCD, el partido de Adolfo Suárez) y empezó a mover hilos y a juntar a la gente del cómic con la de las instituciones. Eso no se cuenta cuando se explica la historia del primer Salón. Habitualmente lo que se dice es que la gente del cómic se unió. En cambio, esta figura que te digo fue importante y el único que la reivindica un poco es Navarro, porque la conocía. 

Ese primer Salón se celebró en la Fira (Plaza España) y recuerdo que duró muchos días. No era como ahora, que son entre 3 y 4 días. Entonces eran al menos 9 y siempre estábamos todos ahí metidos. Fue agotador.

Roser.- Cuando el año pasado escribí el post sobre ese primer Salón tiré mucho de la  información que me proporcionó Dani. Él en esa época tendría unos 15 años y fue al Salón como fan que era. Yo ilustré el post con varios dibujos que le hicisteis y que ha guardado todo este tiempo. Tenía dibujos de Max y Nazario. También algunos tuyos, pero de salones posteriores.

Gallardo.- Recuerdo que estábamos en el stand del Víbora con la música a todo trapo, bebiendo y fumando canutos. Entonces no existía Ficomic y el encargo del cartel se realizó a través de una agencia de publicidad. A mí no me dijeron “haz el cartel” sino que me dieron más o menos la idea de por dónde querían que fuera la cosa y yo hice un par o tres de bocetos. Al final el definitivo fue este, que era un cartel al guache, enorme.


Es curioso porque el último, el de 2013, vuelve a las torres de Plaza España. Es de Alfonso Zapico y se supone que aún no lo ha visto nadie… Pero te lo enseño.


Y así acabó la entrevista, sabiendo una cosa que aún no debería saber y aguantándome las ganas de contarlo hasta después de la presentación oficial. Por suerte la espera ha sido corta (sólo 4 días) ya que esta mañana se ha hecho pública la noticia. 


Pero antes de marcharme aun tuvimos tiempo de ver el vídeo “Makoki desencadenado”, recién llegado de la Filmoteca de Valencia (donde se conservaba una copia) y que Miguel acaba de colgar en el Facebook de Makoki y la basca.

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Nos fugamos de la cárcel?



Hace unos días, buscando información sobre el encarcelamiento de Joan Rull junto a su madre y su hermano en la Modelo encontré una noticia en el ABC del 14 de diciembre de 1933 con este titular:

"DE LA CARCEL DE BARCELONA SE EVADIERON AYER 58 RECLUSOS
Los evadidos abrieron una galería por la que se deslizaron a la cloaca."

Evidentemente me detuve a leerla y enseguida supe que era una historia hecha para ser contada en el blog.

La cuestión es que el 13 de diciembre de 1933 hubo una fuga masiva de prisioneros de la cárcel de Barcelona, la Modelo. Exactamente, 58 presos se marcharon por un boquete que abrieron en una de las celdas y que conectaba directamente con las cloacas de la ciudad. Esa fue la primera huída en la historia de la cárcel desde su inauguración en 1904, aunque no la última. Meses atrás, exactamente en marzo del mismo año, hubo un primer intento que fue abortado por los funcionarios de la prisión al descubrir un gran agujero por el que los reos pensaban huir.


 
Los responsables de este primer intento de fuga parece que no fueron descubiertos (o al menos yo no he encontrado más noticias al respecto) y, posiblemente, lo intentaron de nuevo pasados unos meses consiguiendo un éxito relativo. Y digo relativo porque pudieron salir de la cárcel aunque rápidamente fueron pillados, juzgados y otra vez encarcelados.

Imagen de la Modelo en 1943
Según la noticia, los prisioneros se fueron por una galería abierta en el interior de la  celda 184, ubicada en la planta baja y que estaba ocupada por Alejo Mas Vidal  (encarcelado por colocación de explosivos). 

Varios de los protagonistas de la huída estaban procesados por robo, atraco a mano armada y asesinato. Sus nombres, Ruano, Casterlena y Félix Vitali (autores del asesinato del joyero de la calle Salmerón, actualmente Gran de Gràcia); también, los responsables del atraco y asesinato del cajero del café del Oro del Rhin  Pedro Campón, Ballano y Lecarboure, junto a otros presos encausados por distintos asuntos como José Vidal Comas, Juan Freixas, Juan Yepes, Enrique Grau, Antonio Aguilar, José Pastor, Ángel  José Martorell…

La cosa empezó cuando un par de días antes de la fuga las autoridades policiales vieron una mujer sospechosa que merodeaba por los alrededores de la cárcel y que luego dejó caer un plano del alcantarillado de Barcelona. La señora se fue a toda prisa antes de que la policía le pudiera preguntar nada. Alarmados por este extraño suceso, los responsables de la prisión establecieron un servicio de vigilancia por si acaso ocurría lo que al final pasó.

Dos días más tarde, una pareja de la Guardia Civil que trabajaba vigilando el Frenopático de les Corts vio salir de una alcantarilla a un grupo sospechoso. Después de esto, decidieron intensificar la vigilancia en las alcantarillas cercanas consiguiendo arrestar a 26 fugitivos, entre los que se encontraban los asesinos del joyero de la calle Salmerón y los del cajero del Oro del Rhin. Otros no fueron descubiertos hasta el día siguiente cuando unos transeúntes los vieron salir de otra alcantarilla de la calle Calabria, ataviados como mecánicos. Asustados, los ciudadanos que descubrieron la fuga, avisaron a las autoridades temiendo que se tratara de los preparativos de un atentado anarquista. Acto seguido, se revisaron exhaustivamente las galerías de la prisión encontrándose a faltar 58 hombres en total.

Mientras en el interior de la cárcel se echaba en falta a un gran número de reclusos, guardias civiles de servicio en Les Corts vieron a una mujer introduciendo, en la boca de una alcantarilla, una nota (atada a un hilo) que indicaba a los fugitivos por donde debían salir a la calle con la frase “POR AQUÍ ES LA SALIDA” y, gracias a la cual, la guardia civil detuvo a una veintena de fugados.

En el interrogatorio posterior a la detención, todos declararon lo mismo: mientras paseaban por el patio se les acercó un desconocido que les propuso la fuga, a la que todos accedieron. En cuanto a la abertura de la galería en la celda de Alejo Mas Vidal, éste declaró ser el responsable aunque dijo que lo hizo presionado por el resto de sus compañeros. Al final, el asunto terminó con todos procesados y de nuevo entre rejas. 

Interior de la cárcel en 1939
La Modelo se empezó a construir en 1887 para sustituir la vieja Cárcel de Amalia, que se encontraba en el lugar que un día ocupó el antiguo convento de los monjes de Sant Vicenç de Paul (quemado en la revuelta del Torin) entre la Ronda de San Pablo y la calle Reina Amalia. En esa vieja cárcel, en funcionamiento desde 1839, malvivían hombres, mujeres y niños (desde los 8 años de edad) en deplorables condiciones. Por poner un ejemplo, les diré que aunque su capacidad era para 287 presos, casi desde el principio acogía a más de 800 y llegó a albergar un máximo de 1.494.

La cárcel de Amália
Paralelamente a la construcción de la Modelo se empezó a edificar el Asilo Durán en las afueras de Barcelona (donde hoy está la clínica Teknon), destinado a acoger los niños y niñas que hasta entonces habían estado en la Cárcel de Amalia, mezclados con los adultos. Las mujeres se quedaron en esa vieja prisión (Amalia) hasta su demolición, en 1936.

Interior de la capilla del Asilo Durán

La nueva cárcel para adultos recibió el nombre de “Modelo” porque debía ser un modelo de regeneración para el preso además de un modelo de seguridad, ya que desde la torre central se divisaban todas las galerías de los reclusos.

Vista de la Modelo en el año de su inauguración (1904)

La cárcel fue construida por los arquitectos Josep Domènec i Estapà y Salvador Vinyals basándose en un sistema celular y panóptico donde los presos vivían aislados unos de otros, casi completamente incomunicados. Inicialmente contaba con 620 celdas para preventivos (todas con retrete incluido) a las que se añadieron 200 más (para condenas sentenciadas) en una ampliación  realizada en 1908. Con tal confinamiento se pretendía que el reo tuviese tiempo suficiente para reflexionar sobre los delitos cometidos y llegase al arrepentimiento y su rehabilitación posterior.  

  
Con el tiempo, el sistema de aislamiento celular, que en un principio se creía infalible, acabó siendo más dañino que beneficioso y al final acabó por imponerse un sistema más flexible en que los presos podían tener una mayor interacción. Así, en 1933, cuando ocurrió lo de la fuga masiva, gran parte del sistema celular ya había desaparecido. Y vaya lo que interactuaron entre si para programar esa gran huída.

Grupo de prisioneros nudistas en el patio de la cárcel en 1933

jueves, 5 de julio de 2012

La familia Rull, el terror de Barcelona


Joan Rull i Queraltó

Barcelona cuenta con un largo historial de bombas estalladas. Sea por guerras, revueltas o atentados, la ciudad ha sido bombardeada en infinidad de veces. En el corto periodo que va de 1884 a 1909 hubieron más de 100 explosiones imputables, la  mayoría de ellas, a anarquistas que actuaban en la ciudad. Gracias a estos hechos, Barcelona acabó siendo conocida como la ciudad de las bombas.

La primera concentración anarquista en Barcelona tuvo lugar el 19 de junio de 1873 con la celebración de la primera manifestación de la “propaganda por el hecho”, en la que unos 50 anarquistas del grupo de Bakunin ocuparon el ayuntamiento de Barcelona durante toda la noche.

Once años más tarde empezó el baile de bombardeos con una primera explosión, el 10 de abril de 1884, ante la vivienda del ex teniente de alcalde José Comas y Masferrer, en la baixada de la Canonja, 2. 

Josep Comas Masferrer
Sólo en ese año, según el libro “La Barcelona de la dinamita, el plomo y el petróleo”, se contabilizaron una decena de explosiones, incendios provocados y cartuchos de dinamita hallados antes de explotar. A partir de ahí, empezaron a ser habituales los atentados con bomba. Primero a base de cartuchos de dinamita para después pasar a usar otros métodos como la bomba Orsini y la bomba de inversión. La Orsini es la que se utilizó en el atentado del Liceu el 7 de noviembre de 1893. Concretamente esa noche se lanzaron dos bombas sobre la platea del teatro aunque solo explotó una. El resultado fue de 20 muertos, otros tantos heridos y 6 anarquistas fusilados (el 21 de mayo de 1894) como consecuencia de los hechos. Pero de la bomba Orsini y el Liceu ya hablaré en otro momento, en un post que tengo a medio elaborar.



El protagonista de la entrada de hoy es el llamado Coix de Sants (el cojo de Sants) cuyo nombre verdadero era Joan Rull i Queraltó. Nació en 1881 en el seno de una familia humilde de Barcelona con la que forjó un clan criminal que aterrorizaba a los barceloneses y traía de cabeza a las autoridades policiales. De hecho, hubo un momento en que el pánico en las calles era tan grande que el Gobernador Civil obligó a poner portero en los edificios y cerrar las puertas con llave. 

Parte de los integrantes de la familia Rull participaba en la organización de los atentados o bien era cómplice de ellos. Básicamente los implicados eran su padre (secretario del ayuntamiento que fue desposeído del cargo por corrupto), su madre (María) y su hermano (Hermenegildo). La madre y los dos hermanos terminaron detenidos en julio de 1907 y, el 8 de agosto de 1908,  Joan fue ajusticiado al garrote vil en la cárcel Modelo (la primera ejecución realizada en esta prisión). María y Hermenegildo tuvieron mejor suerte y consiguieron un indulto de última hora. El de Joan no fue posible porque la campaña emprendida a su favor no tuvo el suficiente apoyo de la sociedad.

María Queraltó (la madre)


Hermenegildo (el hermano)
La primera vez que Joan visitó la cárcel fue en septiembre de 1904 por haber colocado una bomba en los urinarios públicos de la Rambla de les Flors poco después de haber sido inaugurados. La bomba no estalló en las Ramblas sino en el Palacio de Justicia donde había sido trasladada tras encontrarla un guardia que pasaba por allí. Por ello Rull se pasó un año y medio encarcelado y al salir se planteó la posibilidad de transformarse en confidente de la policía, a lo que finalmente accedió tras una conversación con el gobernador civil.

A partir de ahí tuvo clara la idea de hacer negocio con el tema y ganar dinero fácil con su familia a base de colocar bombas como si la cosa no fuera con ellos, filtrar a la policía el lugar donde estaban ubicadas y cobrar por cada chivatazo. Tan solo en un par de meses, entre diciembre de 1906 y enero de 1907, hizo explotar cuatro bombas alrededor de las Ramblas para forzar su contratación como confidente y hacer creer a la policía que si trabajaba con ellos se evitarían nuevas explosiones. Así pues, todo salió según sus planes y al mes siguiente ya era confidente “oficial”. Pero al poco tiempo empezó a pensar que el sueldo percibido era muy bajo para atender sus necesidades (que eran muchas) y empezó a poner más bombas y a no saber donde estaban escondidas, provocando explosiones con heridos, algún que otro muerto y la policía subiéndole el sueldo para evitar males mayores.

Viendo que las autoridades policiales locales no sabían como acabar con la situación,
el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona decidieron crear un cuerpo de policía especial y para ello contactaron con el inspector jefe de Scotland Yard, Charles John Arrow que aceptó el trabajo a cambio de 2.700 libras esterlinas y un seguro de vida. Al final, ese dineral fue bien empleado porque consiguió detener al clan de los Rull en julio de 1907.



Casi un año después, en abril de 1908, se dictó la sentencia de muerte para los Rull y los barceloneses lo celebraron como si de una gran fiesta se tratara. Salieron en masa a la calle y se concentraron en la Plaça Catalunya para mostrar su satisfacción. El proceso judicial que llevó a la sentencia había producido tanta expectación entre la sociedad que hasta se llegaron a vender postales de los acusados como si fueran souvenirs.

La fecha de la ejecución se fijó para el 8 de agosto. Hasta entonces, Joan, su madre y su hermano permanecieron internados en la Modelo, aunque María y Hermenegildo  finalmente se libraron de la muerte por un indulto de última hora que conmutaba esa pena por otra de cadena perpetua que cumplirían en las cárceles de la galera de Alcalá y Ceuta.

Los hermanos Rull en la celda de la Modelo
En el diario La Vanguardia de los días 8 y 9 de agosto se relata con todo detalle lo que ocurrió las horas previas a la ejecución, desde el indulto de María y Hermenegildo hasta la muerte de Joan en el patio de la Modelo, conocido como los “lavaderos”. La redacción de la noticia, como era habitual en la prensa de la época, era exageradamente dramática como se ve en este extracto donde relata que en la madrugada del día 8 el reo escribió 200 tarjetas de despedida como esta:

 
También es terriblemente dramática la parte en que Joan quiso despedirse de su padre y su hermano pero estos no estaban por la labor y prefirieron despedirse a la francesa para evitar que todo fuera aún más triste de lo que ya era.


Por otra parte, la misma noticia cuenta que a primeras horas de la madrugada ya había unos cuantos curiosos a las puertas de la cárcel y que el número aumentaba según pasaban las horas. A las 6 de la madrugada, algún funcionario despistado se equivocó e izó una bandera negra antes de tiempo y el público agolpado, entendiendo que Rull ya estaba muerto, lo empezó a celebrar  mientras otros creían que había sido indultado. Dos horas después apareció un funcionario de la Audiencia para retirar la bandera ya que ésta no debía haberse puesto hasta después de ejecutarse la sentencia.

Público ante la puerta de la cárcel antes de la ejecución
Llegada la hora clave, el reo fue conducido al patíbulo donde lo esperaba el verdugo de Barcelona, Nicomedes Méndez, que procedió a realizar su tarea con toda la parafernalia que el acto conllevaba.



Ahora sí, con Joan Rull recién fallecido, fue izada la bandera negra en señal de duelo. Acto seguido, los 2.000 barceloneses que se habían congregado a las puertas de la prisión, se abalanzaron a la entrada principal para ver el cadáver con sus propios ojos. Pero la guardia civil y la infantería lo impidieron.





Al día siguiente, el cuerpo de Rull fue conducido al cementerio del Sudoest donde fue enterrado y donde descansa desde entonces.