viernes, 21 de abril de 2017

Recomendaciones para Sant Jordi 2017

Mañana vuelve a ser Sant Jordi, cosa que me lleva a escribir el ya tradicional post bloguero con algunas recomendaciones literarias de libros y de cómics, leídos y por leer, que por un motivo u otro me parecen interesantes. Esta vez serán tres cómics, una novela y una biografía. Como siempre, pocas novelas (solo una) porque no es exactamente mi género favorito. A decir verdad, no leo muchas y suplo la falta de libros de ficción con cómics. De hecho, los tres últimos libros que he leído lo son, me parecen excelentes y por eso van a ser mis primeras recomendaciones. Además,curiosamente, han sido publicados por la misma editorial.


Lamia (Rayco Pulido, Astiberri, 2016)
Leído y devorado hace solo una semana, me parece imperdonable por mi parte no haberlo hecho antes, cuando salió a la venta hace medio año, ya que tiene todos los ingredientes para que sea uno de mis cómics favoritos: ambientado en Barcelona (en 1943), protagonizado por una joven guionista de un famoso consultorio radiofónico como el de Elena Francis que, en este caso, se llama Elena Bosch, un psicópata asesino en serie y un detective privado que usa el hipnotismo para resolver sus casos. Además, a todo esto, se suma el estilo de dibujo de su autor, que me encanta…

Cosmonauta (Pep Brocal, Astiberri, 2017)
Cómic que tenía muchas ganas de leer, incluso desde mucho antes de que saliera a la venta y que ha sido realizado relativamente en poco tiempo aunque Pep ya lo tenía en su mente desde antes de que hiciéramos juntos el Anecdotario de Barcelona.



Héctor Mosca (el nombre ya da risa) es un cosmonauta que surca el espacio, metido en un minúsculo cohete que viaja a gran velocidad. Circunstancias personales, además de una tragedia a nivel global, le llevan a embarcarse en un proyecto, denominado Second Chance Project, destinado a buscar una segunda oportunidad a una humanidad que se va al garete. En cuanto a argumento se refiere, ya no digo más. No quiero desvelar algunos giros argumentales que me sorprendieron y que  además me hicieron reír.

Cosmonauta es un libro lleno de humor, con un estilo propio inconfundible cuando hace cómics (para otro tipo de libros es versátil) y una estructura y composición perfecta (con unas páginas dobles maravillosas), que juega con las viñetas de tal forma que consigue que no hayan dos páginas iguales y que hace la lectura amena, divertida y sorprendente. ¡Leedlo, por favor! Además, si queréis el libro dedicado lo encontraréis firmando en todos estos sitios (algunos con servidora por el Anecdotario)

Pep Brocal blog

  
Un millón de años (David Sánchez, Astiberri, 2017)
Nada más salió a la venta, todas las críticas y reseñas lo dejaban casi de obra maestra y, la verdad es que es fascinante. Una historia surrealista, de violencia extrema pero que parece que suceda a cámara lenta (como todas sus obras anteriores) y que te engancha y no puedes abandonar. 


Se trata de un relato estructurado en varias historias diferentes pero con características comunes: escenarios áridos y desérticos, violencia salvaje, situaciones surrealistas, religión (raro es el personaje que no reza) y relaciones paterno filiales. Todo ello mezclado da como resultado el cómic  más impactante que, por ahora, ha realizado David Sánchez. Lo lees y te pasas varios días pensando en él.

La fada negra (Xavier Theros, Edicions 62, 2017)
Decía que yo no soy muy devota de las novelas pero de esta seguro que sí. Y digo que seguro porque aún no  la he leído. Ni tan siquiera la tengo porque me la guardaba como petición de regalo de Sant Jordi. 



Eso significa que mañana la tendré y que será una lectura a la que le daré prioridad. Motivos no me faltan. Soy fan acérrima de los libros de Theros, es su primera novela (premio Josep Pla 2017) y está ambientada en la Barcelona del siglo XIX, mi época favorita de la historia.

Si queréis el libro firmado, lo encontraréis en todos estos sitios



Amalia i els esperits (Patricia Gabancho, Arpa, 2017)
Esta es otra historia de las que me fascinan: la de los pioneros del espiritismo a finales del siglo XIX. De hecho, una de las primeras entradas que escribí en este blog fue sobre ella, Amalia Domingo Soler, una escritora espiritista y feminista, nacida en Andalucía y que llegó a Barcelona (procedente de Madrid) buscando una solución médica a sus graves problemas de visión y acabó participando en el Primer congreso espiritista, celebrado en Barcelona en 1888. Aquí se convirtió en una líder destacada hasta el punto de que, a su muerte, acaecida en 1909, acudieran a despedirla cinco mil barceloneses y que su tumba, hoy en día, todavía sea una de las más visitadas del cementerio de Montjuïc.

Si queréis el libro firmado, la encontraréis en La Central.



Para terminar y aunque no sean novedades (ya que ambos salieron el año pasado), no puedo dejar de recomendaros  el Anecdotario de Barcelona (Comanegra, 2016) y La Barcelona d’Hermes (Albertí, 2016). Además, en Sant Jordi estaré firmando ambos libros: el Anecdotario junto a Pep Brocal, primero en la parada de la librería Gigamesh en passeig de Sant Joan, 13 (de 12 a 13 h). Luego, por la tarde (de 17 a 18 h), en la de Comanegra, ubicada en passeig de Gràcia, 79. 



Las firmas de La Barcelona d’Hermes serán junto a mis compañeros los Cazadores de Hermes en el stand que tendremos todo el día en la zona de Jardinets de Gràcia (estaré de 15 a 16 h y de 18 a 19 h) y ¡Venid a vernos y compraros los dos libros, si aún no los tenéis! Y si ya los tenéis, comprarlos para regalar J




sábado, 18 de febrero de 2017

La Barcelona Condal vista por los dibujantes de El Rrollo Enmascarado

El Rrollo enmascarado, 1973

Octubre de 1973. Nazario, Mariscal, los hermanos Farriol, Max, Montesol, Pamies, Roger, Isa y Juan Villafuerte publican El Rrollo enmascarado, considerado como el primer cómic underground español. Término, el de underground, utilizado para referirse a un tipo de cómic contracultural, nacido en los Estados Unidos, destinado a un público adulto en lugar de al infantil y que, además, tenía la particularidad de que la edición, impresión y distribución iban a cargo de sus propios autores.

Miguel Farriol fue el encargado de la portada de este primer número del que se imprimieron 1.000 ejemplares en color, aunque, legalmente, tan solo se declararon 300 de los cuales 6 se presentaron al Ministerio de Información y Turismo para su revisión censora. El resultado fue el secuestro inmediato de la revista y las planchas originales más una petición de multa de 15.000 pesetas, varios años de inhabilitación y 6 meses de arresto por escándalo público para el autor de la portada y responsable de la publicación. Al final, la cosa no fue tan lejos y en la sentencia, dictada el 31 de mayo de 1974, Farriol fue absuelto.

Antes, con la revista aun secuestrada y esperando el juicio, sus autores habían conseguido realizar una segunda impresión (de 2.000 ejemplares en blanco y negro) que vendieron, de forma clandestina, en los bares de Barcelona.

En 1975 El Rrollo fue reeditado (por Producciones editoriales), junto con los otros dos tebeos del grupo, Catalina y Pauperrimus, pero hoy este no es el foco de interés de este post sino las dos páginas centrales de ese primer número del Rrollo enmascarado que fue objeto de secuestro.

El Rrollo (1975, Producciones Editoriales)

Las páginas de las que hablo son un plano de Ciutat Vella concebido como una especie de juego del laberinto en el que un joven marinero deberá entrar si quiere llegar hasta la “señora”. Inicialmente convencida de que este era un mapa realizado exclusivamente por Nazario,  así lo hice constar en este post. Al menos, eso es lo que aseguraban todas las fuentes consultadas. Pero por suerte, un comentario en el post (de Roger, unos de sus autores) me avisaba de mi error y me informaba que, de las viñetas aquí reproducidas, tres son de Pamies y una del 'Jefe'. Es decir, Miguel Farriol, ya que así es cómo le llamaban sus compañeros.



Dicho mapa delimita la zona entre el Paral·lel y el barrio gótico, pasando por el chino y varios tramos de la Rambla (dels Estudis, Canaletes, Santa Mònica) hasta llegar a la Catedral y la plaça del Rei. Comprende un entramado de calles abarrotadas donde en cada sitio pasa algo.



En este mapa-laberinto se mezclan los símbolos de la cultura popular catalana (castellers y bandas de músicos con barretina) con hippis, marineros y hasta un “pijo” convenientemente señalado como tal.

Así, en la Rambla dels Estudis veremos a unos hippis manifestándose y a un señor con traje que los espía tras un árbol. También, una ambulancia estacionada por si “pasa algo”. De hecho, un ambulanciero le dice al otro: “quedémonos aquí, Pepe, que si no luego nos van a necesitar”.

Entre la Rambla de Santa Mònica y Drassanes una colla castellera eleva un castell gracias al esfuerzo de un extremeño que aguanta todo el peso. Casualmente, es el único del grupo que no es catalán. Aguanta estoicamente mientras unos cuantos, que se hallan en la base, hacen “pinya”. En la cúspide del Castell, un icono del skyline de Barcelona: el monumento a Cristóbal Colón.


En el Paral·lel no se olvidan de dos lugares míticos de la época: El Molino y el Apolo. En la calle Robador, putas, el bar Ocaso y un borracho vomitando. Mientras, en la calle García Morato (actual avenida Drassanes) se encuentra un travesti de la zona. Tras él, al fondo, dos rótulos indican la calle de l’Arc del Teatre y la ubicación del Villa Rosa (local donde en su día bailó Carmen Amaya). En la calle San Ramón queda un espacio libre para que el lector dibuje lo que le venga en gana.



En la zona delimitada entre Paral·lel, Conde del Asalto (actual Nou de la Rambla) y Arc del Teatre hay tabernas, pensiones, el London Bar y una tienda de trajes de novias. Muy cerca, en la calle Junta de Comerç con Sant Pau, un rótulo indica el lugar exacto donde vivían los hermanos Farriol.

Al final de la calle Escudellers Mortadelo y Filemón intentan ayudar al marinero que aún busca a la “señora” y le indican hacia dónde tirar. La plaça Reial está llena de hippis. En cambio, en la plaça del Rei solo hay dos tocando la guitarra y fumándose unos porros. En la calle Boquería, en el cinematógrafo Capitol anuncian “Tarzán y la planta mágica”, una película que imagino que nunca existió en la que Tarzán y la mona chita se supone que se drogaban.




Finalmente, tampoco faltan el mendigo, el puesto de limpiabotas ni los típicos viejos verdes lanza piropos a una “tía chula” que pasaba por allí.