viernes, 13 de enero de 2012

El primer negro campeón de los pesos pesados.

Era norteamericano y se llamaba Arthur John Johnson (1878-1946) aunque todo el mundo le conocía como Jack Johnson.

Gracias al señor ausente descubrí la historia de este hombre y ... ¡oh, sorpresa! por casualidades de la vida resulta que vivió un tiempo en Barcelona y que peleó en la plaza de toros Monumental, en abril de 1916, contra Arthur Cravan (poeta y boxeador francés, sobrino de Oscar Wilde). Pero no avancemos acontecimientos y vayamos por partes, ya que esta historia merece una especial atención.

Jack Johnson
Arthur Cravan
Jack Johnson nació en Galveston (Texas) en el año 1878 en el seno de una familia muy humilde de antiguos esclavos.

Aprendió pronto a boxear trabajando en los muelles de su ciudad, al participar en las trifulcas que a menudo se producían entre los trabajadores de los muelles. Como se le daba bien el boxeo, abandonó el trabajo en el muelle para transformarse en boxeador  profesional.

Debutó profesionalmente en 1897 en una pelea medio clandestina contra Joe Choynsky al final de la cual los dos acabaron detenidos por la policía.

A partir de 1901 empezó a participar en peleas de forma regular y en 1903 derrotó a “Denver” Ed Martin en Los Ángeles y ganó el campeonato mundial “de negros” de los pesos pesados. Digo “campeonato de  negros” porque en esa época los boxeadores blancos se negaban a luchar con negros y, por esta razón, era casi imposible que un negro pudiese conquistar el título en un enfrentamiento con un blanco. Pero al final ocurrió y Jack Johnson se alzó con la victoria el 26 de diciembre de 1908 tras combatir con el canadiense Tommy Burns en Sydney. 

Tommy Burns, el único canadiense campeón de los pesos pesados

Cartel de la pelea que le dio el título a Jack Johnson


Pelea del 26 de diciembre de 1908 contra Tommy Burns



ras la conquista del título mundial Jack Johnson volvió feliz a los Estados Unidos, lo que no gustó nada a la sociedad americana que era cada vez más racista. Además, resultaba que el campeón era simpático y le gustaba divertirse, los coches de carreras, conducir a toda velocidad y ligar con mujeres blancas. De hecho, de las cuatro veces que se casó tres lo hizo con blancas. Su forma de comportarse no parecía en absoluto la de un negro sino más bien la de un blanco. Y eso molestaba a los americanos. Tanto, que empezaron a buscar una “gran esperanza blanca” que lo destronase.

Esa “gran esperanza blanca” tuvo que ser el excampeón de los pesos pesados Jim Jeffries que se vio obligado a volver de su retiro (de seis años) a petición de gran parte de la sociedad americana. Para conseguirlo, en el Senado de Washington se hizo una moción de censura para pedir a Jeffries que volviera al ring con la misión de recuperar el título máximo de los pesos pesados. Además, el escritor Jack London, entonces cronista del New York Herald, también le pidió que volviera a pelear “para borrar esa sonrisa en la cara de Johnson”. Finalmente, y tras pactar una suma de dinero importante, accedió.

Jim Jeffries

La “pelea del siglo” entre Jeffries y Johnson se celebró el 4 de julio de 1910 en Reno (Nevada) después de que otros estados se negaran por miedo a posibles disturbios raciales. Antes del combate el ambiente por las calles ya estaba bastante caldeado, entre los desfiles del día de la Independencia y varios grupos con pancartas que pedían la prohibición del boxeo. En el recinto donde se celebraría la pelea el ambiente no era mejor. Se registraba al público que entraba (por si llevasen armas) y, una vez situados en sus localidades, gritaban consignas racistas para desconcentrar al campeón negro. Pero nada de eso sirvió ya que en el 15 asalto Johnson venció por KO técnico.

Imagen de "la pelea del siglo"

El gran interés popular suscitado por la pelea llevó a la realización de una película documental con imágenes del combate, que llegó a ser exhibida a nivel internacional, aunque en 1912 el Congreso prohibió la distribución de películas de combates de boxeo. Prohibición que no fue levantada hasta 1940.

Al acabar la pelea estallaron disturbios en distintos estados americanos que terminaron con personas arrestadas, otras heridas e incluso algunas muertas. Los hechos fueron tan graves que en algunos estados se prohibieron las películas de los combates de Johnson. A partir de ese momento se emprendió una campaña aún más feroz contra el campeón llegando a ser arrestado en varias ocasiones por vulnerar la Ley Mann sobre tráfico de mujeres (Ley que impedía que un hombre y una mujer viajasen juntos como pareja, a no ser que fueran matrimonio). En esa época su mujer blanca del momento, Etta Duryea, no pudo soportar la presión a la que estaban sometidos y se suicidó en septiembre de 1912. Pero a él parece que esta pérdida  no le afectó mucho ya que poco después se casó con otra blanca: Lucille Cameron.

Jackson y Etta Duryea

Entre tanto, poco antes de la muerte de su esposa, Jack Johnson no podía defender el título ya que ningún estado se atrevía a organizar una pelea con él por miedo a que se repitieran los disturbios. Pero al final unos empresarios de Las Vegas les ofrecieron una pelea contra Jim Flynn “el Fogonero” y él aceptó por dinero. Acababa de abrir un local de ocio nocturno (que más tarde sería el famoso Cotton Club) y necesitaba dinero. La pelea al final tuvo lugar el 4 de julio de 1912 y volvió a ganar el combate haciendo caso omiso a las amenazas de muerte recibidas por parte del Ku Kux Klan el día anterior.

En esta época volvió a ser acusado de vulnerar la Ley Mann y esta vez sí que fue declarado culpable gracias a la declaración de una ex novia. Condenado a un año y un día de cárcel y pagar una multa de 1.000 $, él y su esposa (Lucille Cameron) decidieron huir a Europa. Tras pasar por Londres y París en 1914 (donde peleó para retener el título de campeón y lo consiguió) se marchó a Argentina con la llegada de la Primera Guerra Mundial. 

Foto de su boda con Lucille Cameron

En 1915 recibió la oferta de una pelea contra Jess Willard por la defensa del título mundial. Pero esta no iba a ser una pelea normal ya que le ofrecieron una gran suma de dinero por dejarse ganar, más la promesa que podría volver a los Estados Unidos sin pasar por la cárcel (mentira que le colocaron para que aceptara el trato). Así, el campeón mundial de los pesos pesados volvería a ser un boxeador blanco: Jess Willard.

Jess Willard

La pelea tuvo lugar el 5 de abril de 1915 en un estadio de béisbol de la Habana y Jack Johnson cumplió su parte del trato. Fingió perder por KO, se embolsó el dinero y el título volvió a manos de un blanco, aunque de forma fraudulenta. Tras la pérdida del título ningún otro boxeador negro tuvo la menor oportunidad de pelear por el campeonato mundial de los pesos pesados hasta muchos años después.

Imagen del estadio de la Habana el durante el combate

Ahora es cuando llega la parte de la historia que sucede en Barcelona. Como no pudo volver a su país se estableció un tiempo en Barcelona aunque también viajo al Reino Unido y México. Aquí peleó con Arthur Cravan en la plaza de toros Monumental en abril de 1916. Cravan era un excéntrico personaje, precursor del dadaísmo, poeta y boxeador, sobrino de Oscar Wilde que se instaló en Barcelona en 1915 huyendo de la Primera Guerra Mundial. Jack Johnson tumbó a Cravan en el sexto asalto, aunque hubiera podido hacerlo mucho antes. Lo que ocurría es que Johnson cobró por la filmación del combate y en el contrato se fijaba una duración mínima de la pelea.

  
Mientras vivió en Barcelona, Johnson también participó como torero en algunas corridas ya que acudía a clases en la escuela taurina de Barcelona impartidas por Juan Belmonte y Joselito “el gallo”. A cambio, él les daba clase de boxeo. Lo que no he podido descubrir es si unos y otros eran buenos alumnos.


El torero Juan Belmonte

Joselito "el gallo"

Tras su paso por Barcelona, se trasladó a Madrid y México antes de volver a América para cumplir condena en la prisión de Leavenworth entre 1920 y 1921. Cuando salió de la cárcel siguió boxeando un tiempo aunque luego realizó otros trabajos como el de guía en un museo de artículos raros, que me ha llamado mucho la atención.

Finalmente murió en 1946, a los 68 años de edad, en un accidente de coche ocurrido en Carolina del Norte.

La fama mundial de este personaje del boxeo lo ha hecho protagonista de canciones, libros y películas. Sobre libros, recientemente se han publicando en en España las crónicas de Jack London sobre el “combate del siglo”.  Y por lo que a películas se refiere, “La gran esperanza blanca” (1970), dirigida por Martin Ritt, fue filmada en Barcelona y se inspira en la etapa más turbulenta de su vida: desde que se alza con el título mundial hasta la pelea “amañada” en que pierde el título a manos de un blanco. De hecho, la escena de esta pelea (que en realidad se celebró en Cuba) se filmó en el Estadi Olímpic de Montjuïc. Aquí les dejo con algunas imágenes de la película.

Recreación de la pelea contra Jess Willard en la Habana, filmada en Barcelona
 Dos escenas más en el parque de la Ciutadella

 






2 comentarios:

  1. Hola, quizás os interese saber que tenemos una colección que incluye el relato 'A Piece of Steak' de Jack London en versión original conjuntamente con el relato 'Sonny’s Blues' de James Baldwin.

    El formato de esta colección es innovador porque permite leer directamente la obra en inglés sin necesidad de usar el diccionario al integrarse un glosario en cada página.

    Tenéis más info de este relato y de la colección Read&Listen en http://www.ponsidiomas.com/catalogo/james-baldwin---jack-london.html

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  2. Yo hice de extra como espectador en el Ring que se construyo en el estadio de Montjuïc en el rodaje de la película La Esperanza Blanca.

    Tenia 20 años y fui reclutado por un compañero de la Universidad. Estábamos organizados en grupos de 50 (o 20 ?) personas a los que la compañía cinematográfica nos había prestado un traje -años veinte-, el mio era marrón con rayas y solapas grandes y estaba hecho en Chicago, también nos entregaron un sombrero habanero plano.

    A las seis de la mañana debíamos oír por radio si habría rodaje o no según las previsiones climatologicas sobre la lluvia y el Sol del día, de hecho un día se nos comunico que no nos presentáramos en el rodaje. Fueron tres días divertidos pero algo pesados porque debíamos ir girando alrededor de las gradas unos cientos de personas hasta completar el circulo y venga que venga a repetir las tomas. El Ring debía parecer que estaba a rebosar cuando en realidad solo había extras para cubrir una parte de el. Nos pagaron una cantidad que no recuerdo por tres días de rodaje pero que fue correcta y seguro que me fueron muy bien y esa paga me debió servir para poner gasolina en mi Vespino.

    Alberto Franco Estadella

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